Monday, December 20, 2010

ELIO BERHANYER, PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE UN MAESTRO


EL MAESTRO DE LA MODA

Elio Berhanyer recibió ayer el Premio Nacional de Diseño de Moda de España, premio que le otorga el Ministerio de Cultura en reconocimiento a su insuperable trayectoria: 
"por llevar medio siglo tratando de embellecer lo cotidiano, y por ser un referente internacional de la moda  española"-

Paradójicamente, Elio se vió obligado a abandonar la moda, leit-motiv de su vida y de la que sigue enamorado como el primer día después de 66 años, el año pasado. "Estoy muy contento con este premio, aunque mi carrera está en ocaso. Este galardón me hace muy feliz" (EFE.-)

ENTREVISTA EXCLUSIVA

Por: Elena Solinís
Fotografía Taller Elio Berhanyer: Fernando Villar
Fotografía Editorial: Pablo Sarompas
Agradecimientos: Hotel Westin Palace Madrid


Me recibe en su taller de la calle Fortuny de Madrid con su impecable bata blanca y una sonrisa que delata inteligencia, sensibilidad y timidez. Todo él es elegancia y delicadeza, la de un genio de esos que ya casi no existen…



A sus 82 años no ha parado ni un solo momento. Representa la imagen de un auténtico luchador que vive intensamente y hace lo que más le gusta del mundo: crear y trabajar. Con un nudo en la garganta, lamenta no tener tiempo para terminar todas esas cosas que aún le quedan por hacer.



Sus dos pasiones: su padre, fusilado nada más estallar la Guerra Civil cuando tan solo era un niño de siete años, y por quien confiesa haber llegado hasta aquí; y su trabajo.



Elio es un gran conversador al que le gusta pasar desapercibido. Reconoce que no le gusta mostrar sus debilidades. Es tímido y celoso de su intimidad. Ama la belleza en todas sus formas, y adora la música y los animales, por quienes siente un profundo respeto.

Necesitaríamos un libro entero para relatar todas las anécdotas de la vida de este Maestro. Le propongo empezar hablando de sus comienzos, de cómo empezó a diseñar, y me advierte, sonriendo, que la historia es muy larga. Así que nos ponemos cómodos y enciende el primer cigarrillo de esta larga y emotiva entrevista en la que nos hemos reído y también llorado, no sin antes esbozar un “¡ay este vicio del fumeo…!”

Julio de 1936. Estalla la Guerra Civil y el 25 de agosto fusilan a mi padre y me quedo huérfano. Por entonces tenía siete años… (Pausa).
Con nueve años me escapo de casa. No fui al colegio. Mi padre lo intentó cuando era más pequeño y monté tal escándalo que él mismo me dijo que no tenía que volver hasta que yo no quisiera, decisión que no compartía mi tía, por lo que me escapé y tuve que dormir en los bancos de la calle, en Sevilla, durante varios días. Al poco conseguí entrar a trabajar en una obra de listero. De allí pasé a trabajar en una lechería repartiendo le leche en un carrito que pesaba una barbaridad, y allí trabajé hasta los 12 años. Luego entré a trabajar de botones en una empresa de publicidad, donde empecé a dibujar por pura casualidad por una sustitución. Lo hice muy bien y gracias a esto tuve la oportunidad de dibujar trajes de moda y costura en una revista de sociedad. Así es como empecé a dibujar mis primeros trajes de moda…
 

Pasó un tiempo, y ya con casi 19 años me vine a Madrid. Entré de botones en otra revista que dirigía el Conde de Vergara, en la Plaza de la Independencia. Allí conocí Jacqueline Dequé, directora por entonces de Elizabeth Arden en España, y me animó a decorar los escaparates de la peluquería. Entusiasmado, me fui a todo correr la calle Toledo a comprar paja para hacer unos sombreros muy altos y unas flores con alambres. Pensé que en una peluquería se venderían bien. Y efectivamente, aquellos sombreros disparatados se vendieron. ¡Yo no me lo podía explicar, eran enormes! El caso es que una cosa llevó a la otra, y acabé diseñando vestidos para las clientas. Me encargué de todo: buscar una modelo, una costurera… Cogí a una chica para coser e hice 3 trajes… Y un día se vendieron. La hermana de la Vizcondesa de Montblanc, al fallecer Elizabeth Arden, vino a ver la peluquería y se enamoró de mis trajes, y se los llevó a Nueva York. Le gustaron tanto, que acabé recibiendo un telegrama para preguntarme si quería irme allí como diseñador de Elizabeth Arden. Dije que no. No hablaba inglés y me asustaba la idea de salir fuera de España. Y así fue cómo les recomendé a Oscar de la Renta, por entonces un chico que dibujaba como yo (Oscar se fue a Nueva York por mí, para trabajar en la Casa Arden. Más adelante comenzó su carrera en solitario).

Al poco tiempo empecé a diseñar para la bailarina Maryemma, que me llamó para encargarme el vestuario del ballet “Danzas Fantásticas de Turina”. Diseñé el ballet e inmediatamente después me llegaron encargos del Teatro Español Universitario que dirigía Gustavo Pérez Puig. Con él hice varias obras de estreno, y acabé haciendo los grandes estrenos teatrales de España. Por entonces todavía no hacía moda…

Un día me invitaron a ver la colección de Pedro Rodríguez, era la 1ª vez que veía una colección de moda. Y me impactó. Como ya había hecho mucho teatro, decidí aventurarme y alquilé un chalet pequeño en la calle Ayala. Era de la mujer del torero Domingo Ortega, le caí muy bien y, aún sin dinero para el primer alquiler, me lo dejó. Quedamos en que el primer mes que hiciera dinero le pagaría, y así fue.
En el otoño de 1960 monto mi 1ª colección con 20 trajes. Tuve que pedir las telas fiadas a Zorrilla. Yo mismo redecoré el chalet y puse una pantalla blanca en el ventanal que daba a la calle, montando un escaparate totalmente vanguardista para mostrar mi colección. Fue un exitazo y se formaban unos escándalos horrorosos en la acera de mi casa…
…Y así empezó a sonar mi nombre, y mi siguiente colección fue más grande, cogí otro taller, empezó a venir gente muy importante y toda la prensa internacional, fotógrafos de la talla de Richard Avedon, Irving Penn…, y hasta hoy.


¿Qué pasó con la Alta Costura en España?
En 1974 el Ministerio de Hacienda nos obligó a pagarles un impuesto del 60% del beneficio bruto de las ventas. Por entonces éramos 4 diseñadores: Balenciaga, Pertegaz, Pedro Rodríguez y yo. Aguantamos hasta el 78 excepto Balenciaga, que dejó de hacer Alta Costura en el 76, y los tres que quedábamos nos fuimos en el 78. Ahí se acabó, por desgracia, la Alta Costura en España, y me pasé al prêt-à-porter, aunque siempre he seguido haciendo costura. Los demás no siguieron…
Has sido y eres el máximo embajador de la moda española…
He representado a España en todos los países: en la Feria Mundial de Nueva York dos veces, en Washington en la Embajada de España con Garrigues, en Londres con los Marqueses de Santa Cruz, donde conocí a la Reina de Inglaterra y a los Duques de Windsor (con los que he vuelto a coincidir en Paris), en Berlín, Munich, Paris, El Cairo, Japón, México, Israel, Sudáfrica, Chile, Venezuela… [sonríe emocionado] 


Tus anécdotas son increíbles pero no tenemos tiempo para todas. Cuéntame una…
Mi primer viaje a Nueva York. Eso no se me olvidará en la vida. Allí viví una de las anécdotas más divertidas del mundo. Llegué al atardecer con mi mujer, recuerdo que los edificios iluminados me causaron una emoción tremenda. Estábamos alojados en la cuarta planta del Hotel Plaza. A la mañana siguiente mi mujer me despertó para desayunar y me dice: “mira, ven a la ventana, que verás qué recibimiento te han hecho los americanos”. Cuando me asomé, Central Park estaba abarrotado de gente, toda la zona acordonada y llena de policía… Entré atónito y al poco me volví a asomar. El revuelo fue increíble. Gente gritando, desmayándose…, una locura. Mi mujer, que ya sabía el motivo, se moría de la risa. Resulta que Los Beatles estaban allí, en la suite de al lado, y me confundieron con uno de ellos. Fue genial.

¿Y ese apellido?

Berhanyer me lo puse cuando me enfadé con mi familia como acto de rebeldía, cambié 4 letras, de Berenguer a Berhanyer.

¿Qué es para ti la moda?
Es la única forma de entregarle a los demás cosas que llevo dentro. Pero no solamente con los trajes. Mi Joyas de la Alambra han estado en todos los museos. Es lo único que no he hecho para los demás, sino para mi, de una manera egoísta (luego Cultura “me obligó” a enseñarlas). Hacer que las mujeres se sientan hermosas. Saber que han guardado mis trajes como un recuerdo de cuando eran más jóvenes. Para mi eso es algo muy hermoso.

En mis colecciones siempre hay algo que puede recordar a una etapa de la historia, como Grecia, Roma… Por ejemplo, estampé los cuadros del Renacimiento en gasa…
Y la elegancia…

La elegancia la tiene que poner la mujer. Yo la puedo vestir bien, pero una cosa es una mujer bien vestida, y otra cosa es una mujer elegante. Puede ir vestida de mendiga y ser elegante. A veces se nace con ella, a veces se aprende. Es una cosa interior que flota fuera. Tampoco tiene que ver con la belleza. Es una cosa muy personal. Una mujer elegante lo está con cualquier trapillo.
Un lema…
Siempre tengo un lema: “el pasado siempre puede ser presente”, no como fue el pasado, sino trayéndolo a nuestra época, a nuestra mirada actual. Y “el futuro, será el presente”. No podemos mirar el futuro para inspirarnos, porque no lo conocemos. Siempre, para inspirarnos, tenemos que mirar al pasado. El futuro es un misterio.
Elio Berhanyer (Córdoba, 1929), es uno de los creadores de moda más importantes de su siglo, toda una eminencia de la costura mundial, y el único diseñador en activo con más de una centena de colecciones presentadas hasta la fecha.  


Innovador, trabajador, adelantado a su tiempo, dirige todos los pasos de sus colecciones, desde la música de sus coreografías, el maquillaje, el pelo, las modelos… Ha supervisado cada detalle de esta producción.


Córdoba le nombró Hijo Adoptivo, y la Cátedra de Diseño y Moda de la Universidad lleva su nombre, siendo la única Cátedra del mundo que lleva el nombre de un diseñador. Cada jueves baja en el AVE para atender sus clases. Confiesa que sus alumnos le dan la vida y que son sus mejores maestros.

1 comment:

Brioche said...

Me ha encantado, querida Elena

Besitos